
Por: Juan Sosa
Alejandro Moreno Cรกrdenas consumรณ este domingo su liderazgo absoluto en el Partido Revolucionario Institucional ( PRI), ya que mรกs de tres mil 200 priistas aprobaron, a mano alzada y en medio de protestas, cambios a los estatutos, entre los que destaca abrir la posibilidad de que se reelija en el cargo hasta 2032. Durante la 24ยช Asamblea Nacional Ordinaria, la cual se realizรณ a puerta cerrada, se avalรณ que se diera marcha atrรกs a la prohibiciรณn absoluta que habรญa con la finalidad de que quienes ocupan la Presidencia y la Secretarรญa General de los Comitรฉs Ejecutivos no pudieran continuar en el puesto por un periodo adicional.
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En Quintana Roo, la gestiรณn de โAlito Morenoโ ha sido percibida como lejana y desconectada de las necesidades y realidades locales. A pesar de sus promesas de renovaciรณn, el PRI ha continuado con prรกcticas anacrรณnicas y ha fallado en presentar una plataforma convincente que conecte con la poblaciรณn quintanarroense. La falta de liderazgo fuerte y una estrategia clara ha llevado a una serie de derrotas electorales significativas, erosionando la base de apoyo del partido en el estado.
La reciente elecciรณn fue devastadora para el PRI en Quintana Roo. En una jornada electoral que vio una alta participaciรณn ciudadana, el partido sufriรณ una serie de derrotas que evidenciaron su debilitamiento. Municipios clave como Benito Juรกrez (Cancรบn), Solidaridad (Playa del Carmen) y Othรณn P. Blanco (Chetumal) cayeron en manos de otros partidos, particularmente de Morena, que ha sabido capitalizar el desencanto con el viejo rรฉgimen priista.
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Este declive no puede entenderse sin considerar los factores internos que han minado al partido. La gestiรณn de “Alito Moreno” ha sido marcada por el centralismo y una falta de apertura hacia las voces locales. Las decisiones tomadas desde la dirigencia nacional son vistas como impuestas, generando descontento y desmovilizaciรณn entre la militancia. Ademรกs, los conflictos al interior y las luchas de poder han fragmentado aรบn mรกs al PRI en Quintana Roo, dejรกndolo dividido y debilitado.
En este contexto, muchos observadores consideran que el PRI de โAlito Morenoโ estรก viviendo una crรณnica de una muerte anunciada en Quintana Roo. La pรฉrdida de poder, la fragmentaciรณn interna y la falta de una visiรณn clara han dejado al partido al borde de la irrelevancia en un estado que alguna vez fue un baluarte priista. Sin un cambio radical en su estrategia y liderazgo, es difรญcil imaginar cรณmo el PRI podrรญa recuperar su posiciรณn en el corto o mediano plazo.
Sin embargo, en polรญtica, nunca se debe descartar la capacidad de resiliencia de un partido. El PRI ha demostrado en otras ocasiones una inteligencia sorprendente para adaptarse y resurgir. La gran pregunta es si “Alito Moreno” y la dirigencia actual tienen la voluntad y la visiรณn necesarias para emprender las reformas profundas que se requieren. Solo el tiempo dirรก si el PRI puede reinventarse en Quintana Roo, o si su destino serรก el de convertirse en un actor marginal en la polรญtica estatal, recordado mรกs por sus fracasos que por sus logros.
Sin embargo, la controversia en torno a esta medida subraya las profundas divisiones internas y la crisis de identidad que enfrenta el PRI. La pregunta clave es si la consolidaciรณn del poder bajo โAlito Morenoโ ayudarรก a revitalizar al partido o si, por el contrario, acelerarรก su declive al alienar a las bases y perpetuar prรกcticas que muchos consideran obsoletas.
Nos leemos en la prรณxima
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