
Por: Juan Sosa
Ahora que el grupo en el poder está despertando de la embriaguez política causada por los resultados del proceso electoral del pasado 2 de junio, donde obtuvieron “carro completo”, la falta de contrapeso político se ha vuelto evidente. El resultado ha suscitado intensos debates entre ciudadanos, analistas y actores políticos, de ahí que, es fundamental evaluar cómo este nuevo panorama afectará la toma de decisiones y el equilibrio democrático en Quintana Roo.
“EL IMPACTO”
La falta de contrapeso político en Quintana Roo no solo impacta la dinámica interna del gobierno en turno, sino que también tiene repercusiones en la sociedad y la economía del estado. Cuando es un grupo quien detenta el poder sin una oposición fuerte, se corre el riesgo de que las políticas públicas se diseñen y ejecuten en función de intereses particulares, en lugar de responder a las necesidades y demandas de la población en su conjunto.
En el ámbito económico, esta concentración de poder puede traducirse en favoritismos y prácticas de corrupción que dificultan el desarrollo equitativo y sostenible. Los proyectos de infraestructura, las concesiones y las licitaciones públicas pueden verse influenciados por conexiones políticas, limitando la competencia y perjudicando a los empresarios y trabajadores locales que no están alineados con el grupo en el poder.
En términos sociales, la falta de contrapeso político puede generar descontento y desconfianza entre la ciudadanía. La percepción de que el gobierno no representa los intereses de todos los sectores llevándolos a un aumento en la apatía y el desencanto con el proceso democrático. Este ambiente de suspicacia podría, a su vez, desencadenar manifestaciones y protestas, alterando la paz social y el orden público.
¿COMO SE PUEDE REVERTIR?
Para revertir esta situación, es necesario incentivar la participación ciudadana y el fortalecimiento de partidos políticos alternativos. Asimismo, la implementación de reformas electorales que promuevan una mayor equidad y competencia, podría ser un paso significativo para equilibrar el poder político en el estado. Solo así se podrá avanzar hacia una democracia más robusta y representativa en Quintana Roo.
En otras palabras, si se quiere un Quintana Roo más equilibrado y justo, es crucial fortalecer los mecanismos de transparencia y rendición de cuentas, tanto a nivel gubernamental como dentro de los partidos políticos. La implementación de tecnologías de la comunicación que faciliten el acceso a la información pública y la participación ciudadana, puede ser una herramienta poderosa para este fin.
En conclusión, para poner en contexto la falta de contrapeso político, me atrevo a tomar como referencia lo ocurrido en el sur del estado con las recientes lluvias, las cuales no solo desnudaron la negligencia y nula empatía de algunos funcionarios estatales a la hora de brindar ayuda. También el silencio del sector empresarial y la oposición política, dejando en evidencia que, a través de una gestión responsable y comprometida podremos garantizar la seguridad y bienestar de todos los ciudadanos en futuras emergencias.
Nos leemos en la próxima
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