
Estamos en Junio, Mes del Orgullo, pero, sin duda no se trata solo de celebraciones. Es también un tiempo para reflexionar sobre, el progreso logrado y el trabajo que aún queda por realizar. Todos los días en México, las personas LGBTQ+ enfrentan discriminación, violencia y falta de reconocimiento legal y social. Es entonces una oportunidad para abogar por un cambio y promover políticas que garanticen la igualdad y el respeto para dicha comunidad.
¿La comercialización del movimiento?
Aquí vale señalar que, en los últimos años, el “Mes del Orgullo”, ha ganado una notable atención por parte de empresas y marcas. Durante junio, muchas compañías lanzan campañas publicitarias específicas, productos de edición limitada y colaboraciones especiales con la temática del “orgullo” que van desde ropa y accesorios hasta productos de consumo masivo. El mercado se inunda de artículos decorados con los colores del arcoíris.
Si bien este fenómeno le ha dado visibilidad, a la comunidad LGBTQ+ y mediante donaciones y colaboraciones apoya a la lucha, también ha suscitado críticas significativas. Algunas personas activistas y miembros de la población LGBTQ+ señalan que muchas de las campañas pueden ser vistas como el denominado “ rainbow- washing”, cuya finalidad es que las empresas se apropian de la simbología LGBTQ+ con fines meramente comerciales sin un compromiso auténtico con la causa.
De ahí que, la crítica principal recae en la voracidad de muchas empresas, las cuales, adoptan la estética del orgullo solo durante junio, sin respaldo verdadero, al movimiento y la población LGBTQ+ el resto del año. Otras, en una práctica oportunista, capitalizan los derechos de esta comunidad, sin implementar políticas inclusivas o apoyar de manera sustancial esa causa.
Por ejemplo, algunas marcas lanzan colecciones de productos con temática del orgullo y destinan solo una pequeña parte de las ganancias a organizaciones LGBTQ+ que realizan un gran trabajo de defensa de derechos con muy pocos recursos económicos. Mientras que otras no hacen ninguna donación. Asimismo, existen críticas hacia las compañías que utilizan el “orgullo” para mejorar su imagen pública, sin tomar medidas concretas para garantizar la igualdad y la inclusión dentro de sus propias estructuras organizacionales.
Reflexiones y Esperanzas
Finalmente nos preguntamos, ¿las siguientes legislaturas podrán comprometerse con los derechos de los cinco millones de personas LGBTQ+ en México? La lucha por la igualdad no termina en junio; es una batalla constante que requiere de la atención y el apoyo continuo de todos. Los avances en los últimos años han sido enormes, pero persisten los estigmas y la violencia.
Nos leemos en la próxima
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