El evento del pasado domingo 26 de enero, donde se designó al coordinador estatal del programa de afiliación de Morena en Quintana Roo, evidenció un desafío que podría determinar el futuro del partido en 2027. En primer lugar, su mayor oposición no proviene de sus adversarios electorales, es de su propia estructura interna. Por un lado, la creciente influencia de “chapulines” (ex-militantes de otros partidos que han encontrado refugio en dicha institución política) ha profundizado las tensiones dentro del partido. Por otro lado, esta situación ha fracturado la relación entre la militancia fundadora y los nuevos liderazgos.
En lugar de fortalecer el movimiento, la llegada de estos actores externos ha introducido agendas personales y luchas de poder que amenazan la cohesión del partido. Por ello, para muchos, esta situación representa una traición a los principios fundacionales de Morena, esos que lo distinguieron como una alternativa al modelo político tradicional. Sin embargo, este conflicto interno no es solo un problema moral o ideológico, sino también una amenaza práctica y estratégica que podría tener consecuencias directas en los resultados electorales de 2027.
Un partido sin liderazgos claros
La ausencia de figuras clave como Maribel Villegas, Rafael Marín y Clara Díaz en un evento de relevancia estratégica pone en evidencia un problema de liderazgo. De hecho, cuando los principales representantes de Morena evitan escenarios públicos por temor a manifestaciones o conflictos internos, envían un mensaje de debilidad y desconexión.
El liderazgo de Morena enfrenta un doble reto: por un lado, resolver las disputas internas, y por otro, mantener una narrativa convincente para el electorado. No obstante, la falta de liderazgos visibles que puedan mediar y guiar al partido claramente pone en peligro su capacidad de proyectar unidad, una condición indispensable para enfrentar con éxito las elecciones de 2027.
Escenarios de cara a 2027
En caso de que las tensiones internas continúen sin resolverse, Morena podría llegar a las elecciones de 2027 con fracturas visibles que lo hagan vulnerable tanto frente a la oposición como ante el desencanto ciudadano. En este contexto, el partido podría perder espacios importantes y su control legislativo.
Aunque actualmente los partidos opositores están fragmentados, los conflictos internos de Morena les brindan una oportunidad para unificar esfuerzos y construir una narrativa sólida en su contra. De hecho, una alianza bien estructurada entre PAN, PRI, PRD y MC podría convertirse en un contrapeso real, aprovechando los errores de los morenistas.
En conclusión, el tiempo corre, y Morena debe tomar decisiones firmes antes de que su propia estructura se convierta en su mayor obstáculo. En última instancia, la pregunta sigue siendo la misma: ¿puede Morena ganar en 2027 sin traicionar los ideales que lo llevaron al poder? El futuro del partido y su capacidad para trascender como un proyecto político de largo plazo dependen de la respuesta.
DE PASADITA: De acuerdo a los “mentideros políticos” de Playa del Carmen, la Secretaria de Turismo de Solidaridad, se ha convertido en un modulo de la embajada de España en esta geografía municipal por las “nuevas figuras de la madre patria” que despachan ahora en esta dependencia. De esto y más en nuestra próxima entrega.
Nos leemos en la proxima
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